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Brexit sin acuerdo = Roaming con sobrecostes = empleo en peligro

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Las portadas de las secciones internacionales de todos los diarios y televisiones de Europa han estado acaparadas por el proceso de salida del Reino Unido de la Unión, el denominado Brexit.

Pero poco, o prácticamente nada, se ha comentado y difundido sobre cómo afectará este proceso a las telecomunicaciones y al empleo en nuestro Sector. Pues bien, los trabajadores no somos inmunes a ningún fenómeno geoestratégico y menos si éste se produce de forma tan cercana.

De hecho, de cómo se produzca esta salida, con acuerdo y sin él, dependerá de cómo se gestione el roaming entre Europa y El Reino Unido, y finalmente, de qué repercusiones tendría sobre el empleo.

Así, en un primer momento, los principales operadores británicos se mostraron contrarios a imponer un sobrecoste por roaming, ni cuando los británicos visitasen la UE ni cuando los ciudadanos de la Unión fuesen a las islas.

Pero esta intención choca con los análisis realizados por el Gobierno británico, que afirman que, ante una salida sin acuerdo o un “Brexit duro”, sería imposible no acabar regresando a la aplicación de una prima (sobrecoste) por itinerancia internacional1http://telecoms.com/495376/potential-return-of-roaming-premiums-causes-latest-brexit-flap/.

Es más, en un informe oficial2http://www.legislation.gov.uk/ukdsi/2019/9780111180204/pdfs/ukdsi_9780111180204_en.pdf, la Secretaría de Estado para la Cultura, Medios de Comunicación y Deporte británica sugiere3https://www.reuters.com/article/us-britain-eu-roaming/mobile-roaming-will-not-be-protected-in-no-deal-brexit-uk-minister-idUSKCN1PW19J que, ante una salida abrupta de la Unión sin acuerdo de por medio, el Reino Unido quedaría obligado a pagar aranceles por la transmisión y recepción de las llamadas internacionales, tal y como ocurre con países de fuera de la Unión.

Por tanto, estos aranceles deberían ser abonados, la cuestión es por quién; o lo hacen los clientes o lo hacen los operadores, porque el Gobierno se quita, cínicamente, del medio.

Si lo pagan los viajeros, obviamente, volveríamos al sobrecoste directo por roaming, elección que los operadores ya han rechazado. Si los operadores asumen la cuantía de estos aranceles, también obviamente, tendrán que equilibrar este coste con medidas paliativas, y lo habitual es elegir entre dos opciones: incrementar los ingresos, subiendo las tarifas locales o reducir los costes orgánicos. Y ya sabemos que los operadores son tremendamente remisos a subir precios por el impacto que tendría en términos de cuota de mercado.

En consecuencia, surge la pauta que tantas veces hemos sufrido: ante una reducción de costes, comienzan las tensiones sobre el empleo y sobre las condiciones laborales de los trabajadores. Cuando una empresa comienza a estudiar cómo reducir costes, todas las miradas se dirigen a los “costes laborales”.

De nuevo, la política irresponsable e inconsciente, vuelve a perjudicar a los trabajadores de las operadoras de telecomunicaciones. La ineficiencia de los políticos, incapaces de ponerse de acuerdo para confeccionar un Brexit viable, acabará repercutiendo y perjudicando a aquellos que solo queremos hacer nuestro trabajo lo mejor posible.

Y como siempre en estos casos, seremos los sindicatos los únicos que defendamos por los intereses de los trabajadores. Porque de reguladores, legisladores y políticos no cabe esperar nada, hasta que alguien les hace cambiar de idea…