De lo que nadie habla: las operadoras que se van al traste

Imbuidos en los constantes vientos de consolidación sectorial, de grandes fusiones que darían lugar a nuevas y paneuropeas operadoras de telecomunicaciones, sigue pasando desaparecido para el gran público el drama de las operadoras -y las personas que en ellas trabajan- que pasan por grandísimas dificultades. Porque sí, en el sector telco, muchas empresas quiebran y dejan a miles de familias en la estacada.

Este artículo no pretende ser una lista exhaustiva de estos casos, sino un recordatorio de cómo una regulación basada en precios en vez de en infraestructuras y servicios innovadores y de calidad, acaba siendo una malísima idea para usuarios, trabajadores y por ende, para la sociedad y nuestra economía.

  • Gowex: el caso más paradigmático, epítome y clímax de todos los males de nuestro sector. Afirmaba proveer WIFI gratis hace 15 años, cuando en realidad el 90% de sus ingresos eran falsos. Uno de los muchos intentos de ayuntamientos y CCAA por dar conectividad gratis, un agujero negro de inversiones públicas que acabó en el desagüe.
  • Finetwork: apenas una década después, Wewi Mobile SL (nombre de la empresa detrás de la marca) apagaba sus servicios ante la inmensa deuda acumulada con Vodafone, la operadora que en verdad proporcionaba la conectividad a sus clientes. Finetwork llegó a patrocinar a Fernando Alonso y la Selección Española de Fútbol
  • Silbö Telecom: uno de los casos más recientes, y sin embargo, otra repetición del modelo OMV low-cost (o “Smart Cost» como asimismo se describían). Tambien fue patrocinador de la Selección de fútbol (en teoría, lo era hasta 2028). Desde hace meses sus redes sociales están muertas y las quejas de clientes son habituales.
  • Perfi Telecom: uno de los casos más desconocidos. Empresa de fibra con sede en Mataró que quebró hace pocos meses dejando un agujero contable de dos millones de euros.
  • Fibra Expansió: Otro caso poco conocido. En Telefónica sí conocen de ella, por su manía de ocupar irregularmente sus infraestructuras e impagar sus deudas (CNMC dixit). En septiembre de 2025, el regulador autorizó a Telefónica a resolver el contrato que las unía.

Para acabar, dos casos de empresas que no están en quiebra, pero que arrastran severos problemas financieros:

  • Adamo: compañía de sobra conocida en el sector, sobre todo por adjudicarse el grueso de las ayudas públicas a la expansión de la fibra rural. Hoy, acumula una alta carga de deuda, cuyas amortizaciones están provocando importantes problemas de liquidez y márgenes negativos, lo que impacta directamente en la viabilidad de su modelo. Como consecuencia, lo de siempre: despidos.
  • Avatel: tambien ganadora habitual de concursos públicos recientes, hoy presenta flujos de caja negativos, planes de reestructuración y una secuencia de despidos y conflictos laborales dignos de recordar.

El panorama descrito está empezando a pasar de desolador a terrible. La sostenibilidad sectorial está en constante incertidumbre ante una regulación que no acierta ni comprende el mundo que nos rodea. Que hoy se cuenten aún 800 las empresas que ofrecen servicios de telecomunicaciones en España es un locura a la que se debería poner freno. Sobre todo, cuando la principal consecuencia es la destrucción masiva de empleo de calidad y tecnológico, precisamente el mismo por el que claman reguladores, AAPP y las propias empresas para conformar una economía competitiva, innovadora y moderna.

UGT Comunicaciones