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Futuro del sector

A la vista de cómo se vislumbra el futuro de nuestro sector en España UGT se ha puesto en contacto tanto con la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones como con la CNMC.

Desde la liberalización del sector hace más de 20 años nuestro sector ha cambiado de forma notable, en todas sus vertientes: fisonomía, productos, competidores, tecnologías, omnicanalidad y un larguísimo etcétera.

Hemos pasado de un único operador “incumbente”, y de propiedad estatal, al extremo contrario, con más de 20 marcas comerciales compitiendo en España. En Europa, el número de operadores de telefonía móvil supera los 450 para los 28 Estados Miembros (en EEUU, con una población semejante, solo hay 3).

Un sinsentido que conforma una paradoja sin igual en otros sectores: en los últimos 12 años, a pesar de multiplicar por dos el número de conexiones, la facturación global ha descendido un 33%. La principal consecuencia ha sido la destrucción del 41% del empleo sectorial en 21 años. Un empleo, recordemos, de calidad, con derechos, bien remunerado y, además, altísimamente cualificado. Una barbaridad sobre la que no cabe explicación racional alguna.

En consecuencia, UGT ha remitido una carta a la presidenta de la CNMC (Dña. Cani Fernández), en la que compartimos la situación límite de la que todos debemos ser  conscientes, para actuar en consecuencia.

Así, nuestro Sindicato no sólo constata la sangría de la pérdida de puestos de trabajo que hemos sufrido año tras año, sino los motivos que están detrás de la misma: una competencia apuntalada exclusivamente sobre precios, que lamina los ingresos de las compañías inversoras, la artificial superpoblación de operadoras que únicamente debilita sus capacidades y un absoluto abandono de legisladores y reguladores por la situación del empleo. De hecho, la obsesión por la reducción de precios ha llegado a un punto de no retorno. Los datos no pueden ser más evidentes. Desde la liberación de las telecomunicaciones, el precio de las telecos en nuestro país, en comparación con el IPC general, ha descendido un 70%. Un diferencial que no da más de sí.

Hemos trasladado a la CNMC varias propuestas, destacando:

  • Confeccionar una memoria de empleo donde se especifique cual será el impacto real de cualquier novedad normativa, regulatoria o legislativa sobre este aspecto.
  • Eliminar cualquier favoritismo hacia OMV y OTT, erradicando cualquier diferencia regulatoria entre éstos y los operadores inversores y creadores de infraestructuras, apuntalando la coinversión como eje principal de colaboración.
  • Instaurar la necesidad de contemplar medidas de fomento del empleo en todos los procesos de licitación para la explotación de espectro, priorizándolas sobre cualquier modelo de recaudación dineraria.

Y luego tenemos la licitación del 5G, donde UGT ve una enorme oportunidad para crear empleo y luchar contra la brecha digital, si se hacen bien las cosas… claro.

Por ello hemos transmitido a la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones varias propuestas para una subasta vinculada a compromisos de creación de empleo y al cierre de la brecha digital, destacando:

  • Huir de una subasta puramente dineraria, para afrontar una licitación que conlleve compromisos de inversión y de creación de empleo, con prioridad sobre la simple recaudación. El ejemplo de 1999, con el concurso de licitación de UMTS y su vinculación al “número de empleos permanentes que se creen, cualificación de los mismos y su destino a personas pertenecientes a colectivos con mayores dificultades de inserción en el mercado de trabajo que se contraten” debería ser una práctica a imitar en este segundo dividendo digital.
  • Que la liberación de los 700 MHz contemple una vinculación normativa como medio para proporcionar cobertura de banda ancha rápida en zonas sin conectividad en la actualidad y a medio plazo.
  • Que se complementen las medidas dirigidas a la conectividad con formación específica para los colectivos fuera del ecosistema digital, a fin de combatir la actual exclusión de las ventajas tecnológicas de gran parte de la población, por razones económicas, de género o edad.