Inicio Opinión La industria española no está preparada para la revolución digital

La industria española no está preparada para la revolución digital

No es ninguna noticia nueva. Nada que no se supiera o que no se adivinase en estudios anteriores. Pero la publicación del último estudio del Foro Económico Mundial (Readiness for the Future of Production Report 2018[1]), pone de manifiesto, en incluso cuantifica, el alcance de dicho retraso.

Las cifras son tan contundentes como vergonzantes: entre las 30 economías mundiales más ricas, España ostenta un indigno vigésimo cuarto puesto en términos de preparación para la industria 4.0. A la altura de la República Checa y por detrás de Israel y Malasia.

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De hecho, España no se encuentra en el top 10 de las dos principales categorías (Estructura de la Producción/ Habilitadores de la Producción).

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Encontrándose siempre lejos de la posición que debería ostentar como potencia económica entre las más grandes del mundo:

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Los resultados de España son muy mediocres en todos los parámetros e ítems analizados: nuestro ranking nunca supera la posición 24º posición, con subíndices por encima de la treinta hasta en cuatro ocasiones:

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Las principales carencias de España se encuentran en cuestiones largamente denunciadas por UGT, como las habilidades digitales de la población (60º del mundo), la capacidad para atraer y retener el talento (64º), la capacidad del empresariado para poner en marcha ideas disruptivas (68º), el pensamiento crítico en la enseñanza (66º) o las prácticas de contratación y despido (82º).

En resumen, la situación de España para abrazar la cuarta revolución industria es tan deficitaria que podría calificarse de indigna e inadmisible.

Los poderes públicos deberían ponerse manos a la obra, ya mismo, para mitigar este desfase[2]. Se hace imprescindible confeccionar un Plan Industrial, con un Gobierno que apueste realmente por la industria, que la regenere, la oriente y la convierta en el motor de creación de empleo en nuestro país. Para ello hay que superar los principales déficits de nuestra industria actual. Déficit en inversión, formación y cualificación profesional, en el nivel tecnológico, en el desfase en I+D, en la escasa dimensión de las empresas, hasta articular actuaciones de carácter horizontal y vertical, atendiendo las necesidades de cada sector y territorio. Se trata de hacer una política de Estado que afecte al conjunto del Gobierno. Al Ministerio de Economía o el de Hacienda (respecto a medidas fiscales, por ejemplo) el Ministerio de Medio Ambiente, pasando por el de Trabajo, o el de Fomento (como el mayor gestor de suelo industrial o de infraestructuras) o al de Educación (con una formación profesional dirigida a las nuevas necesidades de los sectores industriales).

En definitiva, se hace imprescindible una política activa, coordinada y consensuada con todos los agentes implicados, para que la industria se convierta en el principal motor económico y de generación de empleo estable y con derechos de nuestro país[3].

UGT Comunicaciones

 

[1] https://www.weforum.org/reports/readiness-for-the-future-of-production-report-2018
[2] https://cincodias.elpais.com/cincodias/2018/01/02/mercados/1514907143_326245.html
[3] http://www.ugt.es/SitePages/NoticiaDetalle.aspx?idElemento=2894