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Las TIC, las grandes olvidadas de nuestra economía

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  • Un nuevo estudio vuelve a colocar a España a la cola de Europa en implantación y desarrollo las TIC.
  • En concreto, nuestro país se coloca en el puesto 19 de 27 Estados Miembros de la Unión.
  • Nuestra economía no alcanza la media europea en ninguno de los principales indicadores relacionados con las TIC (peso del sector sobre el PIB, empleo y producción bruta).
  • En términos de empleo, la situación es aún peor: estamos en el puesto 21 de 28.
  • Una economía sin nuevas tecnologías es una economía débil y excesivamente dependiente de los ciclos mundial. Sin TIC, cercenamos el desarrollo de nuestro país y colocamos a España en una posición de irrelevancia competitiva, lo que acabará afectando negativamente a empresas y trabajadores.
  • UGT exige un plan estatal de impulso a las nuevas tecnologías, en donde AAPP, patronales y sindicatos acordemos medidas para situar a nuestra economía a la vanguardia del progreso digital.

Ni en innovación, ni en I+D, ni en progreso digital ni en desarrollo de las TIC. En ningún indicador europeo relacionado con el ecosistema digital y las nuevas tecnologías, en ninguno, España alcanza ni el aprobado.

El último estudio en publicarse, The 2019 PREDICT Key Facts Report. An Analysis of ICT R&D in the EU and Beyond1https://ec.europa.eu/jrc/en/publication/2018-predict-key-facts-report-analysis-ict-rd-eu-and-beyond, patrocinado por la Comisión Europea, vuelve a situar a nuestro país en el pozo, en un indigno decimonoveno puesto en peso del sector en el PIB, con un 3,4% por una media de UE del 4%.

Esta retrasadísima posición se debe a varios factores: por un lado, a la excesiva concentración de las TIC en dos vertientes (telecomunicaciones y ordenadores, 1,5% y 1,7% del PIB, respectivamente), despreciando la importancia de la manufactura de componentes electrónicos, sector casi desaparecido en nuestro país; y por otro, a la falta de inversión en nuevas tecnologías.

Con respecto a la inversión, ésta se concentra casi en exclusiva en la compra de ordenadores y en actividades relacionadas con las computadoras, lo que evidencia la nula concienciación de las empresas a la hora de acometer la transformación digital. En términos comparativos, España es el país número 22 de 28 en inversión relativa:

Todas estas casuísticas acaban impactando negativamente el empleo, también muy por debajo de la media europea (2,2% vs. 2,6%) y concentrado casi en su totalidad (1,7%) en las actividades relacionadas con los ordenadores, precisamente la que menos valor añadido aporta y que mayor precariedad concentra. Este bajísimo porcentaje nos coloca a la cola de Europa, en un inadmisible 21º puesto de 28 posibles.

De nuevo, la incapacidad de empresas y de Administraciones Públicas de generar empleo de calidad, con salarios dignos y buenas condiciones de trabajo, empuja a nuestros jóvenes universitarios a buscar trabajo fuera de nuestras fronteras, al no existir ofertas acordes con su preparación en nuestro tejido productivo. Recordemos que la última década, 87.000 trabajadores españoles de alta calificación (título universitario o grado superior) se fueron a otros países de la UE al no existir oportunidades laborales dignas en nuestro país.

Es indiscutible que una economía sin inversión y desarrollo en nuevas tecnologías es una economía débil y excesivamente dependiente de los ciclos mundiales. Un tejido productivo como el español, excesivamente concentrado en sector cíclicos y expuestos a vaivenes externos, como el turismo o la construcción, necesita potenciar otros sectores estratégicos para conseguir un equilibrio imprescindible para competir y crecer en pie de igualdad.

La práctica totalidad de nuestros vecinos europeos ha asumido que, sin TIC, se cercena el progreso de sus economías. Se trata de una asignatura pendiente en España, que nos está abocando a una posición de irrelevancia competitiva, lo que acabará afectando negativamente a empresas y trabajadores. Antes o después, nuestro país debe acometer una profunda reforma de nuestra estructura económica, dando un papel central a la transformación digital.

En consecuencia, UGT exige un plan estatal de impulso a las nuevas tecnologías, en donde AAPP, patronales y sindicatos acordemos medidas para situar a nuestra economía a la vanguardia del progreso digital. Y para ello no solo vamos a necesitar diálogo y concertación: necesitaremos inversión en infraestructuras, necesitaremos presupuestos suficientes para formar a los trabajadores de forma continuada y necesitaremos, especialmente, aumentar la sensibilización del sector empresarial –sobre todo en el caso de las PYMES-, que no está comprendiendo que su futuro será digital, o quizás no será.

UGT Comunicaciones