Europa acelera su soberanía digital, pero mantiene dependencias críticas

Europa acelera su soberanía digital, pero mantiene dependencias críticas

La reciente reunión del Comité Económico y Social Europeo (CESE), sobre soberanía digital europea y desarrollo de infraestructura de IA, celebrada el 6 de octubre, situó en primer plano una brecha crítica: Europa carece de capacidad suficiente de centros de datos y computación. La soberanía digital no consiste solo en alojar datos en la UE: exige control sobre redes de telecomunicaciones, nube, semiconductores, software y modelos de IA.

Europa pierde terreno en capacidad de computación

La UE disponía en 2025 de 12,4 gigavatios de capacidad instalada en centros de datos: el 20 % del total mundial, frente al 42 % de Estados Unidos, pese a contar con economías de tamaño comparable. La oferta ya era casi 3 GW inferior a la demanda y solo el 12 % de la infraestructura estaba preparada para cargas intensivas de IA. Sin nuevas medidas, la Comisión Europea proyecta un déficit de unos 9 GW en 2030 y 19 GW en 2036.

La debilidad no es únicamente física. La cuota de los proveedores europeos de soluciones en la nube cayó del 29 % en 2017 al 15 % en 2022 y permanece estancada, mientras tres hiperescaladores no europeos controlan más del 70 % del mercado. 

Europa reúne, además, apenas el 5 % de la capacidad informática mundial para IA. Ubicar servidores en territorio europeo no garantiza, por tanto, soberanía si la tecnología, el servicio y las decisiones continúan en manos externas.

España es sexta, pero queda rezagada por habitante

España sumaba 881 MW de capacidad instalada en 2025 y ocupaba el sexto puesto de la UE, por detrás de Alemania —2.309 MW—, Francia —1.893—, Países Bajos —1.873—, Irlanda —1.638— e Italia —1.069—. 

Sin embargo, queda por debajo de la referencia europea de 2,43 MW por cada 100.000 habitantes, calculada sin Irlanda, que constituye una excepción. La Comisión reconoce su mercado creciente, pero advierte de una distribución territorial desigual y de retos de sostenibilidad.

El país cuenta con fortalezas: buenas redes de conectividad y dos factorías de IA, en el Barcelona Supercomputing Center y el CESGA. Además, el Gobierno informa de más de 12 GW de derechos de acceso y conexión eléctrica concedidos a centros de datos desde 2021. El desafío es convertir esa cartera —que no equivale a capacidad operativa— en infraestructura útil, eficiente y conectada al tejido productivo.

Inversión con retorno industrial, social y laboral

La futura Ley de Desarrollo de la Nube y la IA plantea triplicar la capacidad europea en entre cinco y siete años. La Comisión calcula que ampliar los centros de datos exigirá unos 200.000 millones de euros hasta 2036, más otros 100.000 millones para las iniciativas europeas de nube e IA.

Para UGT Comunicaciones, no hay soberanía digital sin redes de telecomunicaciones seguras, redundantes y con capacidad suficiente. La inversión pública, las ayudas y la contratación deben fortalecer toda la cadena de valor europea, favorecer estándares abiertos e interoperables y evitar nuevas dependencias.

Esta transformación debe acompañarse de empleo estable y cualificado, formación y recualificación financiadas por las empresas, prevención de riesgos, negociación colectiva y participación sindical desde el diseño de los proyectos. Acelerar permisos no puede significar rebajar garantías laborales, ambientales o territoriales ni trasladar a la ciudadanía los costes energéticos. La autonomía tecnológica será real si también genera capacidad industrial, derechos y trabajo digno en Europa.

Contenido redactado con asistencia de inteligencia artificial y revisión humana.