Prácticamente cualquier tema del que hablemos acaba cruzándose con la Inteligencia Artificial. Telefónica y su uso laboral no iban a ser una excepción.
La próxima liberación de licencias de la versión más avanzada de Copilot representa un paso más en la incorporación de una nueva tecnología a nuestra forma de trabajar. Nada que nos deba resultar extraño, puesto que la evolución tecnológica ha sido una constante en la historia de nuestra compañía. Sin embargo, tampoco podemos ignorar que la IA representa un desafío con importantes repercusiones laborales.
Por ello, UGT quiere poner el foco en aquellos aspectos que deben acompañar necesariamente su implantación.
En primer lugar, queremos garantías. Las declaraciones de la dirección en el último Encuentro, donde se mencionó el uso de la IA para automatizar miles de actividades, pueden tener sentido en unidades especialmente tensionadas tras el ERE, pero no podemos permitir que proyecte amenazas sobre el futuro de nuestros puestos de trabajo.
La garantía de empleo hasta diciembre de 2030 cobra hoy más valor que nunca, pero sería imprudente no mantener una vigilancia constante sobre cómo la IA puede transformar el empleo y la organización del trabajo.
La segunda cuestión fundamental es la formación y la recualificación profesional. Porque son las que dan sentido a la tecnología y las que refuerzan nuestra empleabilidad. La diferencia no la marcará disponer de una versión más potente de IA generativa, sino que toda la fuerza de trabajo sepa aprovecharla y utilizarla de forma coherente con el proyecto de compañía.
La transparencia es otro aspecto capital para rodear de confianza a la IA. Debemos conocer dónde y por qué se utiliza, con qué finalidad y, si interviene en decisiones que afectan a nuestra relación laboral, cómo pueden entenderse, revisarse y supervisarse. Porque no se trata sólo de cumplir con la legislación europea o con nuestras normas laborales; se trata de emplear la tecnología para progresar y no para diluir responsabilidades.
Tampoco debemos confundir el despliegue de una nueva infraestructura tecnológica con el proyecto que debe liderar la transformación de la compañía. Sin personas y propósito, la tecnología no es más que otra herramienta.
Para lograr estas reivindicaciones UGT recordaremos a la empresa los compromisos adquiridos tanto en el Marco Social de Telefónica (artículos 4 y 7) como en la prórroga del III CEV (artículo 168 bis).
Si ha llegado la hora de la IA en Telefónica, también ha llegado la hora de negociar cómo, cuándo, dónde y por qué se implanta.








