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Una brújula digital ambiciosa, pero que ignora la vertiente negativa de la digitalización

digitalizacion_portada_05-04-2021
  • La Comisión Europea plantea una nueva agenda digital que vuelve a pecar de despreciar la realidad de nuestro tejido productivo y las repercusiones laborales de sus propuestas.
  • Las dimensiones del reto son ambiciosas (para el caso de España, formar en habilidades digitales a siete millones de personas, crear un millón de empleos TIC, digitalizar a 2,2 millones de PYMES en una década), pero vuelven a condenar a millones de conciudadanos y personas trabajadoras a la exclusión digital.
  • La ausencia de propuestas realistas sobre las repercusiones negativas de la digitalización (destrucción de empleo por la automatización, la polarización por cualificaciones o la brecha digital laboral) son inadmisibles: ignorarlas son significan que no existan.
  • UGT exige un verdadero foro de Diálogo Social nacional y europeo, con participación sindical activa, que analice la vertiente laboral de la digitalización con un único objetivo: conformar una digitalización con contrapesos sociales donde no dejemos a nadie atrás.

La publicación de La Brújula Digital de Europa1https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/es/IP_21_983, por parte de la Comisión Europea, demuestra la necesidad que tiene nuestro continente de acometer el proceso de transformación digital en la próxima década, asumiendo muchas de las propuestas realizadas por nuestro Sindicato en términos de brecha digital de la ciudadanía, empleo TIC o infraestructuras de telecomunicaciones.

En consecuencia, debemos valorar este proyecto europeo por la ambición que presenta, pero también por los excesivos interrogantes que plantea para el caso español, especialmente en lo referido al tema laboral.

Así, en el apartado de Brecha Digital, la Comisión Europea plantea que al menos el 80 % de todos los adultos debería tener competencias digitales básicas” en 2030. El objetivo, que no es nuevo, puesto que ya estaba incluido en el Pilar Europeo de Derechos Sociales2https://ec.europa.eu/social/BlobServlet?docId=23696&langId=en, plantea un enorme reto y un menos grande abandono. Por un lado, se debería dar formación digital a no menos de 7 millones de españoles en diez años3En INE, en su Encuesta sobre equipamiento y uso de tecnologías de información y comunicación en los hogares 2020, confirma que el 60% de la población española alcanza un nivel básico de habilidades digitales. Por tanto, para alcanzar el 80% pretendido, se necesita formar a un 20% adicional, lo que supone impartir formación digital a 7.047.658 personas. (un gigantesco reto logístico, humano y financiero), y a la vez, dejar a otros siete millones de conciudadanos en la estacada. Sin duda, un plan que desde su inicio abandona a su suerte al 20% de la población es definitivamente, un mal planteamiento. Y más si tenemos en cuenta que, dentro de una década, una persona sin habilidades digitales será prácticamente un excluido social y laboral.

El siguiente objetivo, el referido a alcanzar “veinte millones de especialistas en TIC en la UE”, trasladado al caso español se antoja casi imposible de realizar.  La cantidad pretendida por Europa supone aumentar en un 155% los especialistas TIC entre todos los Estados Miembros. Para alcanzar tan pretensión en España, tendríamos que crear 1.100.000 empleos TIC en una década escasa. Una cifra irreal hoy por hoy, si tenemos en cuenta que en la última década únicamente creamos 81.000 empleos de estas características; que solo un 4% de nuestros graduados universitarios lo hacen en especialidades TIC y que el empresariado español demuestra una tacañería salarial innata con estas profesiones (un 66,4% de las vacantes TIC quedan libres porque las empresas no quieren pagar los salarios que exige su alta tecnificación).

En cuanto al apartado de transformación digital de las empresas, la CE vuelve a pecar de una ambición apartada de la realidad del tejido productivo español. Tal y como planteamos en nuestro informe Digitalización de la empresa española 20204https://www.ugt.es/las-empresas-espanolas-lideres-en-la-vigilancia-y-control-de-los-trabajadores-pero-la-cola-de, la digitalización de nuestras empresas se encuentra a la cola de Europa. Por tanto, pretender que el 75% de las compañías use herramientas de computación en la nube, big data o Inteligencia Artificial, supondría multiplicar varias veces los actuales índices de adopción en el mejor de los casos (sólo un 28% de las empresas usa cloud computing), y un incremento del 1.875% para el caso de la Inteligencia Artificial (únicamente un 4% de las empresas españolas emplea IA según Eurostat5Analyse big data internally using machine learning, Eurostat, ISOC_EB_AI). En cuento a las pequeñas y medianas empresas, Europa propone pasar de un 25% PYMES con nivel básico digital a un astronómico 90%. O, dicho de otra forma, hay que digitalizar a 2,2 millones de empresas en una década (incluyendo a los trabajadores autónomos). Objetivos todos ellos, a priori, de muy difícil consecución en el caso español, con un tejido empresarial sin mentalidad tecnológica y renuente a los cambios.

Pero la parte más lamentable de este apartado de transformación digital de las empresas proviene de la vertiente laboral. La CE no hace ninguna mención ni propuesta de cómo las personas trabajadoras van a transitar por esta transición tecnológica. La formación laboral imprescindible para desplegar estas nuevas tecnologías, o los efectos de la automatización en el empleo, que la propia Comisión cifraba en 6,1 millones de empleos completamente automatizables en España en la próxima década6Employment and Social Developments in Europe. Annual Review 2018. Ver nuestro estudio Impacto de la automatización en el empleo para más detalles: https://www.ugt.es/sites/default/files/24-_maquetado-_impacto_de_la_automatizacion_en_el_empleo_en_espana.pdf, son aspectos que ni se tratan en su comunicación. No es de recibo un planteamiento en el que lo único importante son los negocios y la competitividad, despreciando a las personas. En consecuencia, UGT insiste en la necesidad de crear un Derecho a la Formación continua profesional que reserve ocho horas semanales para este fin.

El apartado de infraestructuras digitales también plantea múltiples dudas, además de pecar de la misma desidia sobre la cuestión laboral. Llevar conexiones de fibra y 5G a todos los hogares supondrá una inversión milmillonaria en un sector castigado por una regulación laxa e ineficaz, que se ha llevado por delante más de 23.000 empleos dignos y tecnológicos en la última década. De nada servirán las intenciones, e incluso los estímulos públicos, sino se acompañan de políticas de fomento del empleo.

UGT quiere llamar la atención sobre las interacciones que plantean esta Brújula Digital para Europa y los diferentes proyectos de actuación nacionales, emanados del Plan de Recuperación. Tanto el Plan de Competencias Digitales, como los referidos a la Digitalización de PYMEs y a Conectividad/5G, actualmente en sus fases iniciales, deberán actualizarse a los requerimientos europeos de forma inmediata. No tendría ningún sentido que Europa plantee métricas y objetivos para el final de la década y que nuestros planes a corto y medio plazo adolezcan de una inaceptable ausencia de indicadores de seguimiento y objetivos cuantificables.

Finalmente, UGT reclama un verdadero foro de Diálogo Social con las instituciones europeas y nacionales, con una participación plena y acorde con el papel constitucional que ostenta la Representación de las personas trabajadoras. La digitalización que se está planteando, tanto en Europa como en España, están despreciando las repercusiones laborales de este proceso hasta un punto inadmisible. O trazamos, entre todos, una digitalización con contrapesos sociales y donde no dejemos a nadie atrás, o corremos el riesgo de fracasar en este necesario proceso de transformación digital de nuestra economía productiva.

UGT Comunicaciones
Sector Estatal