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Reparto de beneficios

Durante la intervención de Gervais Pellissier y su equipo no pararon de decir que los resultados 2020 del Grupo son realmente buenos y las perspectivas aún mejores. Incluso a pesar de las referencias negativas a los datos de España dejaron claro que el principal motivo es la dura competencia y el impacto del Low Cost, pero que las previsiones son muy positivas.

Y destacan un mensaje: TODOS LOS OBJETIVOS MARCADOS POR EL GRUPO, TODOS, SE HAN ALCANZADO A PESAR DE LA PANDEMIA Y LA CRISIS ECONÓMICA CONSIGUIENTE. Y las perspectivas son aún mejores.

Entonces… ¿por qué sólo hablan de reparto de dividendos que sólo benefician a los grandes tenedores de acciones? ¿por qué esa riqueza no llega a los trabajadores y trabajadoras que formamos Orange en todo el mundo?

En este sentido plantean dos ideas.

La primera que sean las entidades locales, la filial de cada país, quienes repartan beneficios con primas o bonos a sus plantillas. La segunda es el proyecto de una oferta de compra de acciones a la plantilla.

Respecto a la primera idea planteamos un rechazo frontal ya que no se trata de instar a cada filial a que aplique buena voluntad, en España sabemos cómo se las gastan sustituyendo un bono universal equitativo por un bono disciplinario al desempeño extraordinario personal que decide cada Manager. Es el Grupo quien debe repartir beneficios que consigue a nivel mundial con una prima a todos los trabajadores y trabajadoras de todos los países. Si luego a nivel local una filial plantea gratificaciones adicionales será porque sus datos locales se lo permitan, pero la responsabilidad del Grupo es que si ha conseguido todos sus objetivos y las previsiones son mejores no sólo pague dividendos si no que reconozca el esfuerzo de todos y todas a este logro.

Respecto a la segunda se trata pura y simplemente de una compra de acciones a precio atractivo, pero una compra al fin y al cabo. ¿Quiénes podrán comprar acciones? ¿Quiénes se lo puedan permitir? Ni siquiera parece que se trate como en el pasado de asignación gratuita. Esto no es lo que demandamos.

Por tanto, adicionalmente a la labor en España de intentar que esta nueva dirección que tenemos cambie el rumbo en cuanto a cómo se reconoce nuestra aportación a la marcha de la empresa, hemos planteado a Grupo el establecimiento de un mecanismo de reparto de riqueza justo sufragado por el Grupo para que las filiales no tengan ese impacto económico y que anualmente analicemos los beneficios obtenidos y como llegan a todos y todas nosotras.

La Dirección de Grupo, como podéis imaginaros, se revuelve en el asiento ante este planteamiento porque les pone en una situación incómoda, pero al menos no se les ocurre decir cuando les lanzamos esta propuesta que somos afortunados porque nos paguen por trabajar, sino que están dispuestos a dialogar.