UGT: Consolidación Sectorial: ¿Qué es y por qué nos importa? (Parte III)

Como es normal, las preguntas planteadas en nuestros anteriores comunicados generan incertidumbre. Sin embargo, quienes ostentamos la máxima representación en Telefónica entendemos que resulta imprescindible formularlas. Los indicios nos obligan a estar preparados ante cualquier escenario que pueda menoscabar nuestros derechos o nuestro empleo.

Si, como parece, la consolidación sectorial empieza dentro de cada país, es público y notorio que Vodafone sería el principal objeto de deseo. Mas allá de las preocupaciones que ya hemos expresado sobre incremento de la deuda corporativa, debemos reflexionar sobre las repercusiones laborales de dicha operación:

  • ¿Qué jurídica sería la compradora? La coherencia apunta a que debería ser una filial del perímetro del CEV, pero no podemos descartar una maniobra menos convencional.
  • ¿Qué efecto tendría sobre el volumen de plantilla y las duplicidades concretas que, inevitablemente, surgirán? ¿Generarán un nuevo excedente de plantilla? ¿Podrían solventarse mediante un sistema de salidas vinculado al año de nacimiento?
  • ¿Cómo alinearíamos las estructuras salariales? Recordemos que el CEV garantiza revisiones vinculadas a IPC, saltos de nivel y bienios, algo desconocido en otras operadoras que, sin embargo, sí contemplan la retribución variable dentro de convenio.
  • ¿Sería necesario revisar la clasificación profesional para dar encaje a roles no miméticos entre compañías?
  • Y finalmente, pero no menos importante: ¿Cuál sería la afectación a las relaciones laborales y a nuestro día a día de un colectivo tan numeroso, y a la vez, culturalmente tan diferente?

Y si este desafío nos parece complicado y nos puede generar una legítima inquietud, en el caso de que las fusiones sean paneuropeas, las incertidumbres son aún mayores: no es lo mismo comprar que ser comprado; no es lo mismo tener la sede en España que en Berlín. No es lo mismo fusionarse “entre iguales” que ser adquirido por una operadora de otro país europeo, con intereses, objetivos y cultura sindical muy diferentes a lo que históricamente existen en Telefónica.

El objetivo de esta serie de comunicado no es generar miedo: tenemos un CEV garantizado hasta el 1 de enero de 2031, un blindaje inmune a fusiones, del tipo que sean. Un escudo inquebrantable que UGT ha construido para proporcionarnos tranquilidad más allá del corto plazo. Pero sería ingenuo no contemplar lo que nos rodea, con la finalidad de anticiparnos y capaces de dar respuesta a cualquier supuesto.

Por ello, y con esto cerramos nuestra comunicación, comenzaremos a dar asambleas por todos los territorios para exponer esta situación, compartir nuestro posicionamiento y transmitir nuestras principales claves para afrontar este proceso, si finalmente se produce.

Porque un CEV a cinco años vista no se consigue improvisando.

Porque hablando colectivamente, nos preparamos para afrontar un futuro en clave de garantías y compromiso, por complejo que sea. Juntos pudimos y podremos.