UGT informa: CONSOLIDACIÓN SECTORIAL: ¿QUÉ ES Y POR QUÉ NOS IMPORTA? (PARTE I)

Vuelve a ser el tema de moda. Consolidación sectorial. No existe foro, noticia o evento relacionado con las telecomunicaciones, tanto en España como por toda Europa, en donde no salga a relucir este concepto. Pero realmente, ¿sabemos que es? ¿es verdad que se va a producir? Y sobre todo, ¿en qué nos influye como personas trabajadoras?

La consolidación sectorial – o “reordenación” de las telecos, como lo describen otras voces- no es más que un proceso de concentración y reducción del número de operadoras de telecomunicaciones que compiten en el mercado telco. Obviamente, para que esta transformación sea posible, se tendrán que producir una secuencia de fusiones de y adquisiciones entre las actuales operadoras, tanto dentro de cada país como a lo largo de la UE, lo que sin duda tiene unas fuertes implicaciones sobre nuestro futuro laboral.

Pero antes de explicar estas repercusiones, conviene saber por qué estamos en esta situación.

Históricamente, la Comisión Europea ha entendido que la regulación tenía que proteger una configuración competitiva muy concreta para cada Estado miembro de la Unión. Este modelo constaba de cuatro operadores con una cuota significativa de mercado o, en su defecto, tres operadores con fuerte presencia a los que se les sumaba un “entrante” de tipo maverick; es decir, un actor independiente y que agitase el mercado.

El objetivo de esta configuración era consolidar una regulación basada en precios. Dicho de otro modo: obligar a las telecos a seguir una competencia low-cost en vez de innovar, competir en infraestructuras y continuar siendo referentes mundiales en tecnología.

En UGT llevamos más de dos décadas denunciando que esta regulación era un error – un grave error-, convirtiéndose en un lastre que nos llevaba a un modelo asimétrico, obsoleto e ineficiente. Lamentablemente, los hechos nos han dado la razón.

Hoy, nuestro sector sufre un problema de rentabilidad. Por un lado, la tendencia a bajar los precios es incapaz de sufragar los altos costes de las nuevas infraestructuras.

Por otro, la imperiosa necesidad de aumentar las capacidades – en poco más de una década, el tráfico fijo de datos se ha multiplicado por 20; en el caso de la banda ancha móvil, se ha multiplicado por 87- y la poca escala económica de un sector fragmentado, ha impedido a las empresas dedicar recursos a la investigación, el desarrollo y la innovación. En un escenario diferente, seguro que las telecos hubiesen tenido un papel importante en la creación de nuevas tecnologías, como por ejemplo, la Inteligencia Artificial.

Las consecuencias de este fracaso de reguladores, legisladores y políticos son múltiples y de un profundo calado. Por un lado, Europa ha perdido su capacidad para competir tecnológicamente con EEUU y Asia. Por otro, nuestro sector ha perdido el 45% de su empleo. Casi 40.000 puestos de trabajo dignos, de calidad, bien retribuidos y, sobre todo, que capitalizan un inmenso talento tecnológico y una experiencia inigualable.

Pero hoy por hoy, con nuestro III CEV y la garantía de empleo que logramos extender hasta el 31 de diciembre de 2030 para no quedar desamparados ante este contexto, nadie debería pasar por alto las posibles consecuencias de este proceso consolidación, dependiendo de cómo se sustancie y del papel de Telefónica en el mismo. En el siguiente comunicado seguiremos explicándolo.