En la primera parte de esta secuencia de comunicados nos preguntábamos si ha llegado de verdad la hora de la consolidación sectorial.
Se trata de una legítima pregunta: en muchas ocasiones se anunció para acabar diluyéndose en los discursos. Sin embargo, en esta ocasión puede ser diferente. La razón: la imperiosa necesidad de que Europa recupere su Soberanía Tecnológica.
Por un lado, tenemos los informes Draghi y Letta, que identificar como un problema la actual normativa de fusiones, proponiendo la creación de los denominados “digital champions” y en donde las telcos tendrían un papel fundamental.
Por otro, y al calor de esos informes, las señales desde Bruselas parecen suscribir sus recomendaciones y, aun a pesar de sus vaivenes, parece enderezarse, llegando a proponerse un cambio radical en las normas que articulan las fusiones sectoriales.
Pero quizás las principales señales de que este proceso de consolidación está ya a punto de empezar a materializarse no estén radicados en Bruselas. Veamos algunos ejemplos:
- JP Morgan prevé hasta cinco grandes operaciones de concentración en los próximos dos años, con España como uno de países con más probabilidades.
- Barclays: «2026 debería ser el año de las tan esperadas fusiones y adquisiciones” con España como candidato para ese mismo año.
- McKinsey: “la consolidación es uno de los pilares de supervivencia para el sector”; la mayoría de los actores del sector considera “las fusiones y adquisiciones como una de sus cinco principales prioridades estratégicas de cara al futuro”.
- Morgan Stanley cree que un ciclo de fusiones en el sector «tiene sentido»
Es importante añadir que, allá de las consultoras y los bancos de inversión, Francia y Reino Unido ya ha reducido de 4 a 3 operadores, sentando precedentes perfectamente replicables en otros países.
Pero quizás el mayor indicio de que “algo se viene” son los movimientos políticos en España e Italia. En ambos casos se ha realizado una toma de control de la operadora otrora incumbente. El Gobierno de Meloni ha realizado una OPA sobre Telecom Italia, con el fin de excluirla de cotización y fusionarla con la empresa estatal de correos. En palabas de la dirigente trasalpina, se pretende construir un “campeón nacional sistémico indiscutible”. Se trata de una renacionalización en toda regla.
El caso de España lo conocemos todos, con la adquisición de la SEPI del 10% de Telefónica.
Ambos movimientos, tan cercanos en el tiempo, no pueden ser casuales. Se trata de un toma de posición ante un proceso que puede limitar la soberanía de cada país. Sobre todo teniendo en cuenta que Deutsche Telekom está participada en un 30% por el gobierno alemán. Orange en un 23%. Y así muchas más: A1 Austria un 28%; la sueca Telia en un 31%. Suiza, Bélgica y Noruega superan el 50% de participación estatal.
No parece que estemos ante casualidad. Demasiadas voces coincidentes con acciones cada vez menos sutiles.
Por tanto, si reconocemos estar en los inicios de este proceso, convendría empezar a prepararnos. Conocer que se trata de un proceso compuesto, donde habrá consolidación dentro los países, pero quizá – y no a muy largo plazo- reducción de los operadores por toda Europa, y por tanto, grandes operadores corporativas entre las telecos más grandes del Continente.
Interiorizar que Telefónica podría comprar otra gran operadora. Pero también que podría ser absorbida por otra teleco europea. En ambos casos: ¿Qué consecuencias laborales tendría para la plantilla de Telefónica comprar otra operadora en España, como por ejemplo Vodafone? ¿Qué pasaría con nuestro CEV si nos adquiere una operadora europea?








