
El Palacio de Vistalegre ha sido hoy el escenario de una de las mayores citas de los trabajadores del continente, convirtiendo a Madrid en el corazón de la defensa de los derechos sociales en Europa. Convocada de forma conjunta por la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CCOO), de la mano de la Confederación Europea de Sindicatos (CES), esta gran movilización ha reunido a unas 11.000 personas bajo el lema «Europa en democracia: Trabajo decente, justicia social y paz«. El encuentro ha servido para exigir con fuerza que los gobiernos europeos pongan el bienestar de las personas y los derechos laborales en el centro de todas sus decisiones.
El evento ha dejado claro el enorme acuerdo y la unión que existe entre los sindicatos de todo el continente para afrontar los retos económicos actuales. Delegaciones llegadas de Portugal, Francia, Italia, Bélgica, República Checa, Chipre, Malta, Eslovaquia y Noruega han sumado sus fuerzas a UGT y CCOO para defender una postura única. Para todo el bloque sindical, esta gran presencia internacional da un respaldo total a sus peticiones, enfocadas en conseguir que el crecimiento de la economía se note de verdad en los bolsillos de la gente a través de mejores salarios y empleos estables.
Durante su discurso ante las miles de personas que llenaban el pabellón, el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, ha marcado la hoja de ruta, explicando que esta movilización es «un acto reivindicativo para situar de manera clara y directa que necesitamos más y mejor Europa». En un acto marcado por la sintonía con la líder de la CES, Esther Lynch, y con el secretario general de CCOO, Unai Sordo, y otros líderes sindicales europeos —todos ellos con un diagnóstico común—, Álvarez ha insistido en la importancia de transformar el descontento social en propuestas claras que refuercen los valores de la Unión Europea.
La cita de Vistalegre también ha servido para fijar una postura firme y compartida frente a los discursos que buscan recortar libertades y derechos en la Unión. Sobre este peligro, Pepe Álvarez ha sido tajante al asegurar que este encuentro representa «un rechazo absoluto a las ultraderechas, vengan de donde vengan, sean europeas o sean de fuera de la Unión Europea». Frente a los mensajes que intentan dividir a las sociedades, los sindicatos han defendido un modelo de acogida inclusivo y humano, que respete la dignidad y los derechos laborales de todas las personas trabajadoras.
Para cerrar el encuentro, UGT y el resto de organizaciones han dejado claras las propuestas concretas que enviarán a las autoridades en Bruselas, basadas en la inversión y el apoyo a lo público. Como ha resumido el propio Pepe Álvarez, la jornada ha sido «un acto de reivindicación del Estado del Bienestar, de los servicios públicos, de la sanidad, la cultura y la educación». El evento fue clausurado por la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz, quien reivindicó la lucha sindical como una defensa esencial de la democracia. Díaz reconoció la trayectoria de UGT y CCOO en estos últimos 50 años, destacando hitos como la Ley Rider y una reforma laboral que, diseñada al margen de las presiones de los mercados, ha transformado nuestro país. Asimismo, la vicepresidenta subrayó la necesidad de seguir conquistando derechos en una Europa social más inclusiva, que proteja a las mujeres y al colectivo LGTBI. Finalmente, puso el foco en retos cruciales como el derecho a la vivienda y la implementación del registro horario, medidas clave para combatir el fraude y avanzar hacia la reducción de la jornada laboral. Con este gran éxito de participación y la unidad demostrada en Madrid, el sindicalismo europeo deja claro que es un actor clave para construir una Europa donde el trabajo decente y el progreso social no sean negociables.







